¡Quién lo diría!

“Febrero no tiene veintiocho días”

tiene veintiocho letras.

Una más que el alfabeto

aunque solo se usan catorce para escribirlo,

la mitad de veintiocho.

Pero febrero no es un mes

ni es todos sus días.

Es un capricho de los números,

y de las letras;

un ave migratoria cruzando el mundo;

un impasse entre estaciones.

Un atajo a los recuerdos y los ecos

de otras voces.

La intranquila sensación de soledad

de un museo cerrado

por la noche.

Lo que estuvimos a punto de vivir

pero se quedó en obra de arte

congelado en un febrero.

El resultado de una cábala

absurda e imposible

como todo.

Siempre llevo un febrero en la mochila

por si me hace mucho sol

por si todo va muy deprisa

por si mis ojos no brillan.

Y sin embargo su olor, siempre me coge por sorpresa

y revela con una sonrisa aquellas fotografías

que tomamos sin  saberlo en blanco y sepia.

Y sin embargo, es febrero.

¡Quién lo diría!

Es febrero otra vez y te echo de menos

otra vez,

todos y cada uno

de sus veintinueve días.

JDL

Ni día 1, ni año 20

Aprovechando el silencio de año nuevo

me siento a recoger las hojas secas

entresijos de ilusiones y recuerdos,

avances, retrocesos, medias vueltas.

A veces sueño, como todos,

que la vida no cabe en una sola vida

y que el amor

no cabe en un momento.

Todo son conjeturas y paradojas en tropel

La luz de vuestros ojos,

vuestra sonrisa,

no caben en una imagen

ni los encierra un papel.

———–

…Antes del tiempo ya es un tiempo

y fuera del tiempo es un lugar….

….No hay lugar sin tiempo….

¿o era tiempo sin lugar?

Algo sin lugar y tiempo

simplemente no es,

o es siempre y es ubicuo

como cuando nos mirábamos anoche

hace ya más de veinte otoños

y sonreíamos de lado

bajábamos los ojos

y nos dábamos la mano.

—————

El viento anda escondido

al fondo de algún valle

entre el marrón y el violeta.

La luz de la tarde a mediodía

suena al metal de las trompetas

a bombo y platillo por las calles.

Un silencio serena las montañas

que abrazan el paisaje.

Vamos, sal

que ya se han ido todos.

Ya no queda nadie.

JDL

Caracoles del desierto

Un agotado horror
contempla la estela de su marcha.

Las ruinas,
en un coro desencajado
de cientos de ojos grises y cuadrados
se lamentan inmóviles, amontonadas,
y sus cientos de bocas vacías,
se inundan de silencio
como la madrugada.
Suena un tiro no muy cerca.
Alguien muere.
Alguien mata.

Su viaje comienza
con el ocaso de la nube de azufre
que dejan tras de sí
sus pasos y esperanzas.

Vidas, ahora sin rastro de pasado.
Vidas sin memoria, sin voz.
Vidas polvorientas y descalzas
deshilachadas en caminos imposibles
aferradas al vacío, al vértigo de la nada
frente a los ojos de sus niños.

Rémoras de la desgracia
avanzan,
ignorando el escozor de sus llagas;
uniformados por el polvo y la mirada rota.

Arrastran sus raíces sobre la tierra seca
de un camino ignoto y cuesta arriba
en un éxodo de lágrimas sin vuelta.

Cuando el único rumbo es el miedo y la distancia,
entre laderas de yodo y taludes de humo;
eternas noches y días sin horas;
sobrevivir salvaje de dolor continuo.

Un compás de una sonata de Mozart
rompe el paisaje en la sonrisa de unos niños.

Llueve en el desierto.

En los páramos escarpados
alrededor de su hambre y de su miedo
los niños siempre juegan, y su juego
lo hace todo más patente y descarnado.

Hombres y mujeres vociferan
a ambos lados de una raya.

Nuestra conciencia vendada
en la mano fría de un soldado de frontera
cierra una valla.

Los niños siguen jugando.
los demás los miran
y callan.

JDL

Sin tiempo

En 2017 tuve el enorme placer y gran honor de colaborar con mi buen amigo y gran artista Giovanni Ozzola en este interesante proyecto suyo que me atrapó de inmediato y para el que hube de escribir un texto en el que trabajamos juntos, que serviría de guión a un vídeo.

Inicialmente escrito en español pero siempre con la idea de que, finalmente, lo traduciría al inglés para su incorporación definitiva al proyecto. Aquí están ambas versiones:

Noche oscura, el corazón lleno de miedo,
el horizonte no se acerca
porque tampoco se aleja.

Ver una vez más en la distancia,
la sal sobre la piel;
todo el silencio cabe en tu mirada.
Sintiendo la cercanía de un alma
de labios y
palabras saladas.

No se por qué te fuiste,
no se si vienes o vas.

El mismo viento que lo aleja, lo devuelve
y ya no se puede mirar pero se ve sin más,
respirando el horizonte, el mundo,
entre las olas del mar.

No quisiera perderme,
hoy no.
Tu eres la que se mueve, pero yo soy el que se va.

Los caminos se adentran en el tiempo, ciegos

hacia un reencuentro. ¿Dónde?

Vaciado lentamente en cada aliento,
sobre el lecho invisible del ahora.

Los ojos abiertos, la soledad
sola.

A saltos se aleja y se deshace
un barco que partió de madrugada
silencioso
entre otros pensamientos.
Arena, mi dulce y adorada arena.

Cuando no estás mirando
los sueños te devuelven la mirada;
los besos
rompen la noche y la mañana.

Todo está en el viento desde siempre
en un único camino.

El mismo viento
en un mensaje infinito
hacia el océano.

Este es el extracto de la obra que redactamos para la exposición:

“Un hombre indistinto en el paisaje, un paisaje más grande que se acerca sobre él, su silueta y energía se destacan, él es el centro en ese concreto momento, en ese concreto lugar.

El hombre mira hacia el mar y le habla. Su idioma nativo es el silbo. Un flujo de aire que sale de él y se funde con el viento, se fusiona con el paisaje. Naturaleza y hombre vuelven a ser uno.

El vídeo fue rodado en Añaza, barrio periférico de Santa Cruz de Tenerife. Zona brutalmente urbanizada en las últimas décadas, a pesar de haber sido un yacimiento arqueológico guanche, habitantes aborígenes de la Isla, y declarada Sitio de Interés Cultural.

El silbo gomero es un lenguaje arcaico pero aún utilizado en una remota isla del Océano Atlántico, La Gomera. En 2009 fue declarado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO. ”

La obra se estrenó en Beijing, China, y ha sido adquirida por dos museos de aquel país, el BAO y el M WOODS MUSEUM.

Nunca podré agradecer suficientemente la oportunidad que me brindó Giovanni Ozzola de participar con un artista de su talla y trayectoria en un proyecto como este, así como su generosidad en todo el proceso.

Puede verse su obra por todo el mundo ya que, este artista inagotable ha realizado y realiza exposiciones continuamente. A través de este enlace puede disfrutarse de algunas de sus maravillosas y siempre interesantes obras

https://www.galleriacontinua.com/artists/giovanni-ozzola-57

Septiembre

Ya se pasea septiembre

tranquila por las tardes

se acurruca su luz dormida

en las esquinas de la gente

y en la vida de los parques.

El mar respira muy hondo,

el recuerdo se llena y se vacía

de mareas vivas

que a la tarde-noche

me traen tus ojos

entornados de brisa.

No sé si se va más un verano

de lo que llega otro otoño,

pero yo, voy a quedarme aquí

en este septiembre,

ayunando lunas llenas

en lo que cruzas la lluvia

y las arenas

mientras pasa lo gris

y la tormenta

del verano que se fue

y el otoño que se adentra,

aquí te espero

aquí, te echo de menos

en este lugar de mi alma

donde siempre

es una larga y cálida tarde

de septiembre.

JDL

TIERRA (segundo premio en el concurso para empleados del Cabildo Insular de Tenerife 2018)

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Echada entre dos mareas

se arrulla su soledad:

una orilla de sal y roca,

otra de alisio y pinar.

Respira un aliento azul

sobre la arena brillante,

la luz abierta se pierde

en horizontes de mar.

Momentos en la memoria,

de la marea que borra

las huellas sobre la arena;

y de los callaos que murmuran

cuando la ola se va.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Agua que exhala el viento

viento que moja la tierra

tierra que nutre la vida

que camina, trabaja y sueña.

Olas de viento susurran

sobre las vencidas ramas;

las nubes arropan los montes

en movimiento infinito

de laurisilvas mojadas.

Caminos entre los riscos

que se abren al sur y al norte,

cada ladera su pueblo

cada pueblo su nombre.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Los valles se dejan dormir

sobre el azul sin fronteras.

amontonadas nubes sin fin

sin inviernos ni primaveras.

En los muros empedrados

y en el barro entre las tejas,

los verodes taciturnos

lloran la lluvia que deja

una mañana nueva

oscura de musgos y nieblas.

Sombra blanca que cala

como un espectro de agua

por los barrancos del alma.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Monstruos de lava atrapados

en desiertos de picón y arena

rajado calor rojo y negro;

frío de millones de estrellas.

 

Hacia los picos más altos,

al borde del camino seco

que se pierde y que se encuentra

por gargantas de barranco

entre las lenguas de piedra;

todo se detiene absorto

en un lagarto somnoliento

inmóvil sobre la tierra

como si fuera su dueño.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Heladas de luz se yerguen

sus cimas sobre los vientos

meditando su inmensidad:

el sol sobre la mirada,

su mirada sobre el mar.

Tierra viva y encendida

mar y fuego, negro y mar

abrigando nuestros siglos

a latidos de volcán.

JDL

Arrastrado contra los ennegrecidos rodapiés

del pasillo de un manicomio abandonado.

Hediendo en el sudor plástico de la basura.

Olvidado de sí mismo

al borde de un banco descolorido y viejo

en un polígono marginal del sueño.

 

Ajado y sucio. Mate. Desechado.

Fracturado en los archivos temporales,

de su propia esencia vaciado:

Por identidad un espectro de silencio,

tal vez, avergonzado.

 

Aliento de resaca.

 

Las jeringuillas usadas entre el barro

de un momento de lucidez drogada

que dejó pasar esa guagua, con mis cosas.

 

Verdadero dueño del espacio

Velo profundo del peso sosegado

Tiempo sin tiempo.

 

(Encerrado)

JDL

Hay un silencio de luz en la marea

de un sol que no amanece

escondido en la calima;

y bajo el velo de la música perdida

de la memoria que aparece

en un compás y te rodea.

Un silencio latente y romo

en un lapso cercano e imposible.

Un largo y cálido abrazo

que calla lo incomprensible.

Un silencio que ilumina

todo lo mejor de mi vida,

lo guarda en una sonrisa

y se disipa.

JDL

Mujeres y hombres, desocupados lectores y poetas.

Este quiere ser un espacio para disfrutar compartiendo obras, lecturas e impresiones, también para la sana crítica y la reflexión, siempre sobre el tema que nos apasiona que es la poesía y todo lo que tiene que ver con ella.

Espacio para toda la poesía en español, hecha en serio y bien intencionada, sea cual fuere su procedencia y sea cual fuere su estilo: la meramente estética, la reivindicativa, filosófica, crítica, enamorada, efímera, satírica, cualquiera. Para las amantes de las soledades y de las epístolas satíricas y censorias; de los pastores de cabras; de los gatos garduños y la luna gitana; soñadores de caminos; poetas a caballo; de las Fuertes señoras que escribiendo, alcanzaron la Gloria; de los cuadernos de vacaciones; de los besos imposibles del Capítulo 7; de los poemas de amor y la canción desesperada.

En este lugar escribirán algunos de ellos que, por amor y fidelidad a esa forma de aprehender la vida que es la poesía, también escriben y quieren modestamente compartir alguna parte de su obra.

Así pues, gracias por visitarnos y darnos esta oportunidad de expresión.