Amanece

Un círculo dentado entre pirámides nevadas
dibuja geometría sobre el plano infinito
sembrado de variopintos poliedros.
En lo alto, un cine clásico de tirabuzones
que, poco a poco, da paso a un technicolor
aún secundado por algunos asteriscos.
Y una esfera a medio diluir,
que hace mutis por el foro,
sorprendida por la revelación
de la, hasta entonces, desconocida dimensión
que por la noche no es más que una
inabarcable cuadrícula de luciérnagas.

Arrastrado contra los ennegrecidos rodapiés

del pasillo de un manicomio abandonado.

Hediendo en el sudor plástico de la basura.

Olvidado de sí mismo

al borde de un banco descolorido y viejo

en un polígono marginal del sueño.

 

Ajado y sucio. Mate. Desechado.

Fracturado en los archivos temporales,

de su propia esencia vaciado:

Por identidad un espectro de silencio,

tal vez, avergonzado.

 

Aliento de resaca.

 

Las jeringuillas usadas entre el barro

de un momento de lucidez drogada

que dejó pasar esa guagua, con mis cosas.

 

Verdadero dueño del espacio

Velo profundo del peso sosegado

Tiempo sin tiempo.

 

(Encerrado)

JDL

Hay un silencio de luz en la marea

de un sol que no amanece

escondido en la calima;

y bajo el velo de la música perdida

de la memoria que aparece

en un compás y te rodea.

Un silencio latente y romo

en un lapso cercano e imposible.

Un largo y cálido abrazo

que calla lo incomprensible.

Un silencio que ilumina

todo lo mejor de mi vida,

lo guarda en una sonrisa

y se disipa.

JDL