Noches en jazz

Hay noches en que parece que ya estuviera todo escrito

sin espacios en blanco para respirar

que no queda más amor en la ciudad que el viento

entre los edificios de portales solitarios y sombríos

las calles vacías que suspiran tu recuerdo a las afueras

en una sinapsis imposible entre luz y oscuridad.


No hay un escondrijo en el que besarte

lejos de nuestras miradas sin que nos vean los demás

mientras sigue sonando esa elegante música de jazz

se nos acaban las horas en el fondo de una copa que siempre está por terminar

en una melodía infinita de no enamorarse de nada

para poder amarlo todo una vez más.


Noches en las que siento que esto va de perder

o de ganar

¡porque los hay que pierden eh! Y los hay que ganando

pierden mucho más.


Hay mañanas que debieran llegar y no llegan

o tal vez es que no las sé esperar

sólo que paseo entre tantos huecos de mí mismo

que no se llenaron de llorar, en un camino que parece interminable

que  ya no sé si seguir escribiendo, si seguir esperando

si dejar el recuerdo en el tiempo para no verlo más

perdido en algún lugar de la ciudad, entre el fondo de una copa

una llamada perdida y una música de jazz.