Cambio de puesto

Me gustaría llegar a la oficina

y que me dijeran:

la hemos cambiado de puesto.

A partir de ahora es usted poeta.

 

Poetícelo todo: informes, facturas, abonos.

Poetice las llamadas y los contratos.

Las reuniones, los papeles y el café cargado.

 

Me gustaría llegar a la oficina

y que las golondrinas entraran por la ventana.

Y pintar las paredes de rosa fluorescente,

poniendo  jazz de fondo.

Y cantar en voz alta.

Aunque eso no sea demasiado poético…

 

Me gustaría poetizar los problemas.

Y también los agobios.

Con esa ilusión me he levantado.

Lo sé, suena ingenuo.

Ya te contaré esta noche

cuando vuelva del trabajo.

Elegía Sin Olvido

Qué te voy a contar a ti de ríos que desembocan,
barcas, barqueros, óbolos y estigias,
luces que nos ciegan, túneles que no llegan,
niños que ya no lloran o soñadores que no regresan.

Qué te voy a contar a ti de Mozart y su requiem,
de las misas de difuntos, veladoras que se apagan,
el polvo en la butaca, el silencio en el salón,
el vino con su corcho y el correo en el buzón.
Qué te voy a contar a ti que tanto fuiste y ya no eres,
que eres llama que se eleva y lluvia y niebla.

Porque en tu ausencia reina el frío.

Mañana invernal, Sol que no calienta,
Recuerdos de la infancia: un valle y plataneras.
Feligreses en rebaño que siguen a su Pastor,
la mirada levantada ante la palabra prometida
y la sorpresa y la rabia ante la mentira descubierta,
que no hay juez alguno ni juicio ni premio ni condena.
Solo vacío.

Porque en tu ausencia queda un vacío.

Queda un vacío y quedamos nosotros:
los compungidos, los desamparados
que llenamos la memoria con el sonido de tu risa
y rebosamos nuestras copas con tu sangre que es el vino.

Y con las páginas de los álbumes pasarán las estaciones.
Y las lágrimas sobre tu imagen se secarán como la vida.
Y cubriremos el dolor con sábanas y cortinas.
Y apartaremos nuestras penas en una esquina
hasta que el último de nosotros se rodee de cipreses.
Solo entonces terminará nuestra vigilia.

Porque en tu ausencia no hay olvido.

Poema para Ida

Quisiera ser como esa vieja dama,

libro de piel y huesos

y el pelo ensortijado con los versos

que azules van brotando sin descanso.

 

La radiante uruguaya cervantina

imagina palabras mientras duerme.

Y en sueños los poemas aletean

alrededor de la lámpara y la cama.

 

Quisiera ser como esa vieja dama,

al menos un resquicio de sus ganas

y su sabiduría.

 

Un porcentaje nimio de su esencia,

la línea de un soneto, la gota en su garganta,

un mínimo trocito de su alma.

La rueda (¿cuál es la tuya?)

 

Salto de la rueda

Me apeo. Me piro.

No quiero dar vueltas como una cobaya

o una rata tuerta.

 

Me rompí las patas,

los dientes, las alas

y mis dos hoyuelos.

¿Dónde quedó el cielo que tanto buscaba?

 

Me niego a seguir haciendo piruetas.

Esto no es vivir. Es sobrevivir.

Cerrar las compuertas a la luz del sol.

Dejar de sentir.

 

Salto de la rueda.

Ahí va la renuncia de mi puño y letra.

Quiero respirar, ser de nuevo libre.

Volver a pensar…

Sin tiempo

En 2017 tuve el enorme placer y gran honor de colaborar con mi buen amigo y gran artista Giovanni Ozzola en este interesante proyecto suyo que me atrapó de inmediato y para el que hube de escribir un texto en el que trabajamos juntos, que serviría de guión a un vídeo.

Inicialmente escrito en español pero siempre con la idea de que, finalmente, lo traduciría al inglés para su incorporación definitiva al proyecto. Aquí están ambas versiones:

Noche oscura, el corazón lleno de miedo,
el horizonte no se acerca
porque tampoco se aleja.

Ver una vez más en la distancia,
la sal sobre la piel;
todo el silencio cabe en tu mirada.
Sintiendo la cercanía de un alma
de labios y
palabras saladas.

No se por qué te fuiste,
no se si vienes o vas.

El mismo viento que lo aleja, lo devuelve
y ya no se puede mirar pero se ve sin más,
respirando el horizonte, el mundo,
entre las olas del mar.

No quisiera perderme,
hoy no.
Tu eres la que se mueve, pero yo soy el que se va.

Los caminos se adentran en el tiempo, ciegos

hacia un reencuentro. ¿Dónde?

Vaciado lentamente en cada aliento,
sobre el lecho invisible del ahora.

Los ojos abiertos, la soledad
sola.

A saltos se aleja y se deshace
un barco que partió de madrugada
silencioso
entre otros pensamientos.
Arena, mi dulce y adorada arena.

Cuando no estás mirando
los sueños te devuelven la mirada;
los besos
rompen la noche y la mañana.

Todo está en el viento desde siempre
en un único camino.

El mismo viento
en un mensaje infinito
hacia el océano.

Este es el extracto de la obra que redactamos para la exposición:

«Un hombre indistinto en el paisaje, un paisaje más grande que se acerca sobre él, su silueta y energía se destacan, él es el centro en ese concreto momento, en ese concreto lugar.

El hombre mira hacia el mar y le habla. Su idioma nativo es el silbo. Un flujo de aire que sale de él y se funde con el viento, se fusiona con el paisaje. Naturaleza y hombre vuelven a ser uno.

El vídeo fue rodado en Añaza, barrio periférico de Santa Cruz de Tenerife. Zona brutalmente urbanizada en las últimas décadas, a pesar de haber sido un yacimiento arqueológico guanche, habitantes aborígenes de la Isla, y declarada Sitio de Interés Cultural.

El silbo gomero es un lenguaje arcaico pero aún utilizado en una remota isla del Océano Atlántico, La Gomera. En 2009 fue declarado Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad por la UNESCO. »

La obra se estrenó en Beijing, China, y ha sido adquirida por dos museos de aquel país, el BAO y el M WOODS MUSEUM.

Nunca podré agradecer suficientemente la oportunidad que me brindó Giovanni Ozzola de participar con un artista de su talla y trayectoria en un proyecto como este, así como su generosidad en todo el proceso.

Puede verse su obra por todo el mundo ya que, este artista inagotable ha realizado y realiza exposiciones continuamente. A través de este enlace puede disfrutarse de algunas de sus maravillosas y siempre interesantes obras

https://www.galleriacontinua.com/artists/giovanni-ozzola-57

Cambio de estación

Tú eras otoño

y yo necesitaba primavera y brotes verdes.

Noviembre en cada poro.

Eso eras.

Frío que se colaba en los tendones,

viento en mi madriguera.

 

Tú eras otoño

y no te dabas cuenta.

Eras lluvia en mi vientre.

Eso eras.

Tristeza y tiempo recio,

tardes cortas.

Tarea en la maleta al volver del colegio.     

 

Otoño en tus andares.

Cualquiera diría casi invierno

porque a veces nevabas con tus palabras yermas.

Eso eras.

Otoño y cielo plúmbeo

y yo necesitaba primavera.

 

Como una hormiga alada

 volé de tu hormiguero

para salvar las ansias de tibieza en mi cuerpo.

Fundé mi propio reino.

No quería tu otoño,

esa estación que llevas dibujada en el rostro:

seria y umbría mueca.

 

Quedaron para otras

sombrero y capa negra,

vitamina d encapsulada,

barro en las botas viejas…

Tú eras otoño

y yo necesitaba primavera.

 

 

 

  

TIERRA (segundo premio en el concurso para empleados del Cabildo Insular de Tenerife 2018)

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Echada entre dos mareas

se arrulla su soledad:

una orilla de sal y roca,

otra de alisio y pinar.

Respira un aliento azul

sobre la arena brillante,

la luz abierta se pierde

en horizontes de mar.

Momentos en la memoria,

de la marea que borra

las huellas sobre la arena;

y de los callaos que murmuran

cuando la ola se va.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Agua que exhala el viento

viento que moja la tierra

tierra que nutre la vida

que camina, trabaja y sueña.

Olas de viento susurran

sobre las vencidas ramas;

las nubes arropan los montes

en movimiento infinito

de laurisilvas mojadas.

Caminos entre los riscos

que se abren al sur y al norte,

cada ladera su pueblo

cada pueblo su nombre.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Los valles se dejan dormir

sobre el azul sin fronteras.

amontonadas nubes sin fin

sin inviernos ni primaveras.

En los muros empedrados

y en el barro entre las tejas,

los verodes taciturnos

lloran la lluvia que deja

una mañana nueva

oscura de musgos y nieblas.

Sombra blanca que cala

como un espectro de agua

por los barrancos del alma.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Monstruos de lava atrapados

en desiertos de picón y arena

rajado calor rojo y negro;

frío de millones de estrellas.

 

Hacia los picos más altos,

al borde del camino seco

que se pierde y que se encuentra

por gargantas de barranco

entre las lenguas de piedra;

todo se detiene absorto

en un lagarto somnoliento

inmóvil sobre la tierra

como si fuera su dueño.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Heladas de luz se yerguen

sus cimas sobre los vientos

meditando su inmensidad:

el sol sobre la mirada,

su mirada sobre el mar.

Tierra viva y encendida

mar y fuego, negro y mar

abrigando nuestros siglos

a latidos de volcán.

JDL

Amanece

Un círculo dentado entre pirámides nevadas
dibuja geometría sobre el plano infinito
sembrado de variopintos poliedros.
En lo alto, un cine clásico de tirabuzones
que, poco a poco, da paso a un technicolor
aún secundado por algunos asteriscos.
Y una esfera a medio diluir,
que hace mutis por el foro,
sorprendida por la revelación
de la, hasta entonces, desconocida dimensión
que por la noche no es más que una
inabarcable cuadrícula de luciérnagas.

Mujeres y hombres, desocupados lectores y poetas.

Este quiere ser un espacio para disfrutar compartiendo obras, lecturas e impresiones, también para la sana crítica y la reflexión, siempre sobre el tema que nos apasiona que es la poesía y todo lo que tiene que ver con ella.

Espacio para toda la poesía en español, hecha en serio y bien intencionada, sea cual fuere su procedencia y sea cual fuere su estilo: la meramente estética, la reivindicativa, filosófica, crítica, enamorada, efímera, satírica, cualquiera. Para las amantes de las soledades y de las epístolas satíricas y censorias; de los pastores de cabras; de los gatos garduños y la luna gitana; soñadores de caminos; poetas a caballo; de las Fuertes señoras que escribiendo, alcanzaron la Gloria; de los cuadernos de vacaciones; de los besos imposibles del Capítulo 7; de los poemas de amor y la canción desesperada.

En este lugar escribirán algunos de ellos que, por amor y fidelidad a esa forma de aprehender la vida que es la poesía, también escriben y quieren modestamente compartir alguna parte de su obra.

Así pues, gracias por visitarnos y darnos esta oportunidad de expresión.