Omós

Ser uno solo con los demás a un tiempo

Hablarse a uno mismo del mundo que somos

Ser, desde dentro, siempre hacia fuera

Levantar la mirada y el verso

Amar lo nuestro en los demás,

a los demás en lo nuestro,

y centrarse en que no hay un único centro.


Estar en cada ahora

Los ojos abiertos

Hacer nuestro este mundo que a cada vuelta

lo mismo llora, que ríe,

que baila, que inventa,

que sufre,

que sueña, que vuela,

que muere y que nace,

que vive y que no.


Ser esa parte más de un todo

un peso más, un arma más,

un dolor más, una opresión más,

una tiranía más,

o no.


Ser valientes, rebelarse en una lucha sincera

Ser fieles a ese grito de dentro

amordazado por la comodidad y el tiempo.

No abandonar el amor

entre los despojos de otro mundo

que decidimos despreciar por pura cobardía,

por no atrevernos a entender

que no basta un lamento para acallar la conciencia,

que aunque no tengamos ojos suficientes

todas las lágrimas son nuestras.


Sentirse parte y decidir sereno

Ser una ínfima fracción del antídoto

o una gota más del veneno.

Contemplar cada circunstancia y decidir

si ser una mano más

o una mano menos.


Comprometerse con el mundo que queremos

Porque si no caes en la trampa

y borras la frontera que nos divide

es tu mundo el que se ensancha;

Si encuentras aquello que nos une

ya nada nos separa;

Si te despojas del miedo y cuestionas las creencias

y no ves ni el credo, ni el color,

ni su costumbre, la lengua o la presencia,

cuando solo ves los ojos que te miran

se revelan como propias sus carencias

y el espejo te devuelve reflejado

el alma desnuda de otro tú

en una suerte de lúcida demencia:

Esa forma del amor que es mirar al otro

y no ver ninguna diferencia.


JDL

Mar y fuego (2018)

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.


Echada entre dos mareas

se arrulla su soledad:

una orilla de sal y roca,

otra de alisio y pinar.


Respira un aliento azul

sobre la arena brillante,

la luz abierta se pierde

en horizontes de mar.

Momentos en la memoria,

de la marea que borra

las huellas sobre la arena;

y de los callaos que murmuran

cuando la ola se va.


Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.


Agua que exhala el viento

viento que moja la tierra

tierra que nutre la vida

que camina, trabaja y sueña.


Olas de viento susurran

sobre las vencidas ramas;

las nubes arropan los montes

en movimiento infinito

de laurisilvas mojadas.

Caminos entre los riscos

que se abren al sur y al norte,

cada ladera su pueblo

cada pueblo su nombre.


Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Los valles se dejan dormir

sobre el azul sin fronteras.

amontonadas nubes sin fin

sin inviernos ni primaveras.


En los muros empedrados

y en el barro entre las tejas,

los verodes taciturnos

lloran la lluvia que deja

una mañana nueva

oscura de musgos y nieblas.

Sombra blanca que cala

como un espectro de agua

por los barrancos del alma.


Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Monstruos de lava atrapados

en desiertos de picón y arena

rajado calor rojo y negro;

frío de millones de estrellas.


Hacia los picos más altos,

al borde del camino seco

que se pierde y que se encuentra

por gargantas de barranco

entre las lenguas de piedra;

todo se detiene absorto

en un lagarto somnoliento

inmóvil sobre la tierra

como si fuera su dueño.


Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.


Heladas de luz se yerguen

sus cimas sobre los vientos

meditando su inmensidad:

el sol sobre la mirada,

su mirada sobre el mar.

Tierra viva y encendida

mar y fuego, negro y mar

abrigando nuestros siglos

a latidos de volcán.

JDL

Madrid y su olor a frío seco
era entonces un billete en tránsito
entre la apatía y el destino.
Dando tumbos un día y otra noche
de un libro a una música.
Una estación atestada de horas sin sueño
de vida sin tiempo;
de náufragos del metro
entre el humo y las calles grises de cielo
sobre los edificios grandes y viejos.


Caos de luces y sombras
del que solo me salvó
tu sonrisa blanca
y roja;
el amor y tu manojo de curvas
que en silencio entretejía
la silueta del camino
que me llevó no tan derecho a la salida.


Aquella vida que fue maravillosa
porque no tuvimos otra
quedó suspendida en unas fotos,
unas muecas en blanco y sepia
que miran eternamente desde un papel
con toda la fuerza de la vida
que ya no es
pero que fue.


Mirando aquellas fotos
me alejaba en espejismos
intentando encontrar de nuevo aquella voz
pero ya
ni puedo, ni necesito recordarte
porque es tu recuerdo el que me asalta
entre los sueños y las horas
sumergido en un olor,
envuelto en una música, bailando
en una luz, dormido para siempre
en un amor.


Buscarte es dejar que me encuentre
aquel recuerdo
esperarlo y respirar;
dejar que me impregne y resuene
entre los dos
y que haga conmigo lo que quiera
al fin y al cabo aquél recuerdo no eres tú
y el que escribe este verso
no soy yo.

JDL

Versos sencillos

Versos sencillos que algo te muevan,

que algo te arañen

sin ser espuelas.

Versos ligeros que traigan vida:

agua brillante del Garoé.

Que traigan risas, que traigan calma,

nunca calima,

nunca desgana.

Versos que alivien tus madrugadas.

Versos-cruasán con mermelada.

Versos amables, versos sinceros.

No aspiro a más esta mañana

que darte un beso lleno de versos.

O quizá sí: versarte entero cada resquicio con mis palabras.

Por Noemi Martín

Melocotones en almíbar

Enmudece al punto

Cada latido, cada nota,

Cada verso de las melodías

Rotas

Por esta Disonancia atronadora

Parte de un equilibrio más profundo e incomprensible

Burla involuntaria del tiempo que tarde o temprano

Acaso se resuelve.


Amanece al menos una vez

Entre noche y noche

Y todo da vueltas lentamente

Como una pareja de ancianos que bailan Si tu vois ma mère

Vestidos de etiqueta entre las horas

De un salón cubierto de parqué.


Tú te vas y mi alma contigo

Viaja en la sonrisa de tus ojos

Aquellos que me miraban con dulzura

Sin que yo me diera cuenta

Mientras leía un libro

Miraba por la ventana, o comía

melocotones en almíbar.

JDL

Algo de mí rima

Algo de mí rima

con el eco de un horizonte

en las nebulosas de hace millones de años

luz, tal vez antes del tiempo.


Algo se acopla

con la resonancia del bajo

con los ritmos imposibles y el metal opaco

por el que exhala parte de su vida un músico de jazz;

con el humo que sale de sus labios

que sonríen sin maldad.

Late con nuestras manos

que vienen y van

árboles arrullados por el sueño

en un eterno retorno de atardeceres;

cubierto

en tu piel de mar por donde se pierden

los ojos hondos del viento.

Por el camino que viene y vuelve

me adelanto y me dejo atrás

me paro

mi voz se escucha en la tuya

y la tuya en todo lo demás.

A ratos el eco se disipa,

los sonidos se desvanecen y las manos

y los besos todos

se funden

con la luz de millones de galaxias

y el vacío del espacio.


En el olvido de mis sueños

sólo escribo, solo; ensoñaciones.

Solo, con todo, observo en los espejos

me propago con los armónicos imperceptibles

sin tiempo por las estaciones.


En un  silencio despierto

aquí sigo, sorprendido

una leve oscilación sin Universo

una música perdida…

una onda más de este concierto.


Y estoy más aquí que nunca.

Soy ya del mar que me bañó

soy los besos que te di, la música que toqué

tu voz, y tú la mía,

la inmensidad de la noche

la luz del nuevo día.


No sé si soy yo ya, pero estoy,

solo que en otras cosas y de forma diferente,

en la melodía que te duerme

en el ritmo con que bailan los astros;

ese calor que sientes

cuando te falta un abrazo;

en la sonrisa de un recuerdo;

ese olor de abrigo viejo

que sale de un armario;

un poema que te habla;

un sueño que pasa;

ese horizonte de mar

que te devuelve para siempre


…una mirada.

JDL

Año Nuevo

Los parroquianos están disparatados,
dicen, porque empieza un año nuevo.
El zinc de la barra, sigue, sin embargo
igual de pegajoso que en diciembre;
la Lavazza tampoco recuerda a qué sabe
un buen café recién hecho,
y en mi mesa, sentada al frente, la soledad
prosigue impertérrita (y ahí seguirá cuando
yo muera).

El periódico, es cierto, estrena un formato
nuevo, para adaptarse, justifican,
a estos nuevos vientos tan modernos
(pero sigue siendo de papel, como siempre).

Solamente yo me siento diferente.
Las canas comienzan a saludarme en el espejo
alegres por su presencia y yo por verlas a ellas,
como una señal de que empieza algo nuevo,
como una certeza de que nos queda menos tiempo.

Ni día 1, ni año 20

Aprovechando el silencio de año nuevo

me siento a recoger las hojas secas

entresijos de ilusiones y recuerdos,

avances, retrocesos, medias vueltas.

A veces sueño, como todos,

que la vida no cabe en una sola vida

y que el amor

no cabe en un momento.

Todo son conjeturas y paradojas en tropel

La luz de vuestros ojos,

vuestra sonrisa,

no caben en una imagen

ni los encierra un papel.

———–

…Antes del tiempo ya es un tiempo

y fuera del tiempo es un lugar….

….No hay lugar sin tiempo….

¿o era tiempo sin lugar?

Algo sin lugar y tiempo

simplemente no es,

o es siempre y es ubicuo

como cuando nos mirábamos anoche

hace ya más de veinte otoños

y sonreíamos de lado

bajábamos los ojos

y nos dábamos la mano.

—————

El viento anda escondido

al fondo de algún valle

entre el marrón y el violeta.

La luz de la tarde a mediodía

suena al metal de las trompetas

a bombo y platillo por las calles.

Un silencio serena las montañas

que abrazan el paisaje.

Vamos, sal

que ya se han ido todos.

Ya no queda nadie.

JDL

TIERRA (segundo premio en el concurso para empleados del Cabildo Insular de Tenerife 2018)

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Echada entre dos mareas

se arrulla su soledad:

una orilla de sal y roca,

otra de alisio y pinar.

Respira un aliento azul

sobre la arena brillante,

la luz abierta se pierde

en horizontes de mar.

Momentos en la memoria,

de la marea que borra

las huellas sobre la arena;

y de los callaos que murmuran

cuando la ola se va.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Agua que exhala el viento

viento que moja la tierra

tierra que nutre la vida

que camina, trabaja y sueña.

Olas de viento susurran

sobre las vencidas ramas;

las nubes arropan los montes

en movimiento infinito

de laurisilvas mojadas.

Caminos entre los riscos

que se abren al sur y al norte,

cada ladera su pueblo

cada pueblo su nombre.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Los valles se dejan dormir

sobre el azul sin fronteras.

amontonadas nubes sin fin

sin inviernos ni primaveras.

En los muros empedrados

y en el barro entre las tejas,

los verodes taciturnos

lloran la lluvia que deja

una mañana nueva

oscura de musgos y nieblas.

Sombra blanca que cala

como un espectro de agua

por los barrancos del alma.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Monstruos de lava atrapados

en desiertos de picón y arena

rajado calor rojo y negro;

frío de millones de estrellas.

 

Hacia los picos más altos,

al borde del camino seco

que se pierde y que se encuentra

por gargantas de barranco

entre las lenguas de piedra;

todo se detiene absorto

en un lagarto somnoliento

inmóvil sobre la tierra

como si fuera su dueño.

Mar y fuego, negro y mar.

Mar oscuro, negra arena

mi tierra no es sólo tierra,

mi tierra es arena y mar.

Heladas de luz se yerguen

sus cimas sobre los vientos

meditando su inmensidad:

el sol sobre la mirada,

su mirada sobre el mar.

Tierra viva y encendida

mar y fuego, negro y mar

abrigando nuestros siglos

a latidos de volcán.

JDL